“Son tantas las formas y aun sigo sin entender esta, el asunto comienza así. Solo una maldita mirada y sentí que era profunda. La curiosidad quiso entrar en el juego y de un minuto a otro, sin querer todo mi ser estaba inserto en este cruel retozo. Mi maldita táctica no quiso ser dominada por la razón y comenzó a travesear sola, fue en ese instante en donde advertí que el juego se comenzaba a poner peligroso”.
Había llegado el gran día. Cuando despegue un ojo eran casi las once de la mañana y comenzábamos con la agobiante marcha. Salte de la cama y rápidamente me di una ducha, busque la vestidura que había planeado hace días y con la ayuda de mi madre me engalané. Mi carrera era a contra reloj y cada cinco minutos me llamabas para saber que tan pronto llegaría a acompañarte.
Al llegar al sitio donde celebraríamos el matrimonio civil solo estaban los mozos y el chef, de ti ni luces, me empecé a poner un poco nerviosa pues de los presentes conocía a pocos y me angustiaba porque la hora se acercaba y no llegabas, comencé a ordenar algunas cosas que transportaba para decorar el lugar, gracias a este ejercicio la espera se me hizo ligera.
Por fin cuando el reloj daba un cuarto para las tres de la tarde todo lo extenuante de esa jornada ya valía la pena, por fin te abrazaba y te daba mis felicitaciones, en ese instante creí que casi todo estaba listo sin embargo nos faltaba la otra parte del día en donde todo el esfuerzo puesto durante la mañana obtendría un sabor especial.
Mientras alzábamos las copas para brindar estaba feliz por ti y por tu sueño cumplido, por fin junto al lado del hombre que amabas por la ley humana y más tarde invitaríamos al todopoderoso a esta magnifica celebración. Pues bien entre tanto ir de un lado a otro olvide mi existencia y me dedique a perfeccionar cada detalle para que el matrimonio fuera perfecto, fue así como más tarde nos reuniríamos con todos quienes asistirían a tu compromiso católico y con ello disfrutar de la gran fiesta que darías hasta altas horas de la madrugada y gozar de la felicidad de aquel momento.
Unas horas más tarde me vi sentada sobre un conservador de hielo disfrutando de mi vodka naranja y descansando de la ajetreada noche , te vi y mis ojos quisieron ir más allá , les advertí que no lo hicieran, la verdad hace bastante rato la curiosidad se había apoderado de ellos pero los otros sentidos les aconsejaron que era mejor disfrutar de la noche y de la alegría que rodeaba a los presentes , sin embargo estos ojos fueron más tozudos y quisieron seguir con la investigación, en aquel proceso entró la lengua para preguntar ciertos datos que necesitaba la razón .Cuando tus ojos se posaron sobre los míos, estos dejaron de ser seguros y razonables y se volvieron inquietos y traviesos, mis manos decidieron tomar las tuyas y salir de ahí a cualquier lugar donde pudieran cada uno de nuestros sentidos conectarse mejor ,y más tarde tus dulces labios rozaron los míos y mi cuerpo entero se sintió extasiado con tu forma de besar.
Estaba dentro de un intrigante sueño, demasiado feliz, demasiada fantasía pues bien el asunto era vivir aquella fugaz y maravillosa sensación.
Quisimos escapar, no sabíamos a donde menos a esas horas de la madrugada y con un poco de miedo opte porque me trajeras a casa. El camino se hizo larguísimo pero muy productivo, parábamos un rato nos besábamos y seguíamos caminando hablando de cualquier cosa, fue así como llegamos a la puerta de mi morada y mi fantasía se acababa, sin embargo quedamos de acuerdo para vernos nuevamente.
Los días pasaban, no entendía porque debía volver a la realidad y sin ti, pues claro había sido un sueño y cuando comenzaba a despertar apareciste, otro sueño se apoderaba nuevamente de este cuerpo doliente y creía que esta vez sería definitivo, supuse que la entrega había sido mutua, sin presiones, sin ataduras, solo tu y yo y un asunto por definir.
Nuevamente desapareciste sin ninguna explicación, sin una sonrisa , sin un gesto te fuiste y esta vez sin retorno y mis pobres ojos se inundaron , no supe con que secarlos porque ya todo era insuficiente para ellos, no entendían , no sabían , no creían y hoy solo se mantienen con un pequeño casi ínfimo presentimiento que cuando tus ojos se topen con estos , los tuyos no podrán dejar de perseguir los míos y tu cuerpo deberá darles la resignación de que quizá ya no estarán de ningún modo para los tuyos . . .
Había llegado el gran día. Cuando despegue un ojo eran casi las once de la mañana y comenzábamos con la agobiante marcha. Salte de la cama y rápidamente me di una ducha, busque la vestidura que había planeado hace días y con la ayuda de mi madre me engalané. Mi carrera era a contra reloj y cada cinco minutos me llamabas para saber que tan pronto llegaría a acompañarte.
Al llegar al sitio donde celebraríamos el matrimonio civil solo estaban los mozos y el chef, de ti ni luces, me empecé a poner un poco nerviosa pues de los presentes conocía a pocos y me angustiaba porque la hora se acercaba y no llegabas, comencé a ordenar algunas cosas que transportaba para decorar el lugar, gracias a este ejercicio la espera se me hizo ligera.
Por fin cuando el reloj daba un cuarto para las tres de la tarde todo lo extenuante de esa jornada ya valía la pena, por fin te abrazaba y te daba mis felicitaciones, en ese instante creí que casi todo estaba listo sin embargo nos faltaba la otra parte del día en donde todo el esfuerzo puesto durante la mañana obtendría un sabor especial.
Mientras alzábamos las copas para brindar estaba feliz por ti y por tu sueño cumplido, por fin junto al lado del hombre que amabas por la ley humana y más tarde invitaríamos al todopoderoso a esta magnifica celebración. Pues bien entre tanto ir de un lado a otro olvide mi existencia y me dedique a perfeccionar cada detalle para que el matrimonio fuera perfecto, fue así como más tarde nos reuniríamos con todos quienes asistirían a tu compromiso católico y con ello disfrutar de la gran fiesta que darías hasta altas horas de la madrugada y gozar de la felicidad de aquel momento.
Unas horas más tarde me vi sentada sobre un conservador de hielo disfrutando de mi vodka naranja y descansando de la ajetreada noche , te vi y mis ojos quisieron ir más allá , les advertí que no lo hicieran, la verdad hace bastante rato la curiosidad se había apoderado de ellos pero los otros sentidos les aconsejaron que era mejor disfrutar de la noche y de la alegría que rodeaba a los presentes , sin embargo estos ojos fueron más tozudos y quisieron seguir con la investigación, en aquel proceso entró la lengua para preguntar ciertos datos que necesitaba la razón .Cuando tus ojos se posaron sobre los míos, estos dejaron de ser seguros y razonables y se volvieron inquietos y traviesos, mis manos decidieron tomar las tuyas y salir de ahí a cualquier lugar donde pudieran cada uno de nuestros sentidos conectarse mejor ,y más tarde tus dulces labios rozaron los míos y mi cuerpo entero se sintió extasiado con tu forma de besar.
Estaba dentro de un intrigante sueño, demasiado feliz, demasiada fantasía pues bien el asunto era vivir aquella fugaz y maravillosa sensación.
Quisimos escapar, no sabíamos a donde menos a esas horas de la madrugada y con un poco de miedo opte porque me trajeras a casa. El camino se hizo larguísimo pero muy productivo, parábamos un rato nos besábamos y seguíamos caminando hablando de cualquier cosa, fue así como llegamos a la puerta de mi morada y mi fantasía se acababa, sin embargo quedamos de acuerdo para vernos nuevamente.
Los días pasaban, no entendía porque debía volver a la realidad y sin ti, pues claro había sido un sueño y cuando comenzaba a despertar apareciste, otro sueño se apoderaba nuevamente de este cuerpo doliente y creía que esta vez sería definitivo, supuse que la entrega había sido mutua, sin presiones, sin ataduras, solo tu y yo y un asunto por definir.
Nuevamente desapareciste sin ninguna explicación, sin una sonrisa , sin un gesto te fuiste y esta vez sin retorno y mis pobres ojos se inundaron , no supe con que secarlos porque ya todo era insuficiente para ellos, no entendían , no sabían , no creían y hoy solo se mantienen con un pequeño casi ínfimo presentimiento que cuando tus ojos se topen con estos , los tuyos no podrán dejar de perseguir los míos y tu cuerpo deberá darles la resignación de que quizá ya no estarán de ningún modo para los tuyos . . .
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