MEMORIAS Y DESMEMORIAS DE NO HABER SIDO SIEMPRE NUNCA AHORA

lunes, 2 de agosto de 2010

"HUMILDE DESPEDIDA"

Al pensar en ti, imagino aquella joven bajando por una calle muy empinada camino a su trabajo, de largas piernas y cabellera negra azabache, preocupada del más mínimo detalle en sus vestiduras, dueña de una personalidad que quien pasaba por tu lado notaba la fuerza y el tesón con el que te enfrentabas a la vida.
Como hija mayor a tus bellos 16 años tuviste la inquietud de ayudar a tu papá con la casa, no le preguntaste a nadie y con tu bella sonrisa lograste un trabajo.
Aquella sonrisa más de un corazón flecho y como no si con tu forma de ser podías elegir al compañero que quisieras.
Luego de un tiempo conociste a un hombre que con su insistencia logró llamar tu atención y a los 23 años tuviste a tu primogénita Alejandra Gabriela, sabias que estabas sola, sin embargo aquella razón te hizo más fuerte y tus ganas de amarla y hacer de ella una mujer de bien fueron más poderosas.
Con Alejandra en tus brazos comenzaba una hermosa travesía, y como nos dijiste, travesía que tu quisiste vivir.
Pasados los años los rumbos de tu vida cambiaron y junto con tu padre, instalaron un negocio en la casa, que les permitiría otra solvencia económica, proyecto en que toda la familia participó.
En esta nueva etapa, el destino puso en tu camino un amigo, con el que compartías gratas conversaciones mientras él hacia su trabajo como vendedor de cigarrillos sin embargo te miro más de la cuenta y te declaro su amor por ti, de aquel idilio apareció Doris Adela, nuevamente te viste sola pero eso jamás te desalentó, nos creaste un mundo impenetrable, donde por muchos años fuimos las tres mosqueteras.
Después de aquellos desamores, la vida te proponía un nuevo desafío, Dario con quien jamás pensaste vivirías todo lo que juntos crearon, más de 20 años de amor, cariño y respeto. Fue quien te hizo experimentar la emoción de llevarte al altar, celebración que gozamos toda la familia junto a ustedes. Sin embargo faltaba algo para sentirte completamente plena, tu amor de madre era inmenso por ello aquel afán quisiste cumplirlo y fue así como llego a nuestras vidas el hombre que nos cuidara para siempre, Leandro Jesús.
Todos los que a tu alrededor estamos reconocemos en ti una entrega, una vehemencia y un increíble ímpetu, herencia clara de tu padre, con ello nos enseñaste a ver la vida tan diferente, a concretar sueños por muy difíciles que estos fueran, nos enseñaste a ser humildes, a borrar la palabra odio, rencor, envidia de nuestro diccionario personal y la cambiaste por una tan pequeña ,pero que sin duda aplicaste a diario con todos los que estábamos cerca de ti, nos enseñaste la palabra amor y el ejercicios de ella en su máxima expresión.
Nos enseñaste a estar juntos siempre como familia, a que los cumpleaños se celebran el día que son, después ya no cuenta.
Nos enseñaste a respetarnos, a entender que cada uno tiene su espacio, a encontrar la felicidad en las cosas más simples de la vida.
Nos enseñaste que los problemas no se solucionan discutiendo ni menos enemistándose, se solucionan con actos.
Y por sobretodo nos enseñaste a mantener la cuota de humor aunque fuera en los momentos más difíciles de la vida, todo se ve mejor con una sonrisa dibujada en los labios.

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