MEMORIAS Y DESMEMORIAS DE NO HABER SIDO SIEMPRE NUNCA AHORA

lunes, 14 de julio de 2014

De aquí a la eternidad...

INTRODUCCIÓN Quiero contar esas historias que todos sabemos pero que pocos se atreven a contar, esas historia que están en la piel, en las silenciosas huellas que deja el deseo, la pasión y el desenfreno. Quiero contar aquello que callamos para no sentirnos culpables, mentirosos y libidinosos, pero que solo con un gesto, una mirada te hacen llegar al más intenso y profundo afán. Esas historias que parten del sutil e inocente juego de miradas…esas historias que por solo un segundo te hacen sentir vivo, esas historias que se hacen prohibidas, inquietas y hasta a veces atemorizantes, por el simple echo de aflorar las profundas intenciones que quietas por un instante se vuelven traviesas, turbadoras y ardientes… De aquí a la eternidad…. Quiero escribir de eso que se desea, que se siente intensamente pero que jamás podremos revelar… Te miraba a diario, ese destino a veces tan apacible y otras veces tan flojo, a veces un tanto aburrido y monótono, pero dentro de todos esos matices estabas tú, con cara de inocencia cubriendo en ello eso que deseabas decir a gritos pero que el miedo a mi reacción te hacia nuevamente esconderte entre otras miradas, otros gestos y otras situaciones. Así íbamos dándole alas a algo que ni siquiera nosotros sabríamos hasta donde iba a llegar. Un roce de sorpresa al entrar por esa puerta tan recurrida, ese hola tan casual pero tan culpable. Yo te observaba lentamente, tomando nota de todos tus movimientos para dar el próximo paso. Dos días chocaban nuestros cuerpos de casualidad entre esos pasillos y otros días sin siquiera esbozar una sonrisa juguetona. Y así seguíamos, a veces sentía que debía ponerle el cascabel al gato, cascabel que solo yo podía oír y en otras ocasiones mejor guardaba ese cascabel por miedo a quedármelo y no lograr mi objetivo. A veces buscaba el momento perfecto, trataba de estudiar detenidamente tus pasos para dar el tiro de gracia, y era como que lo sabías pues por ningún lado convergíamos. Nuevamente te volvías mancito, ahora sí!!!! era mi oportunidad y otra vez huías, me aburría, te odiaba y tiraba el cascabel al baúl de los recuerdos. Me alejaba, me perdía…y cuando eso sucedía comenzabas a inquietarte, a buscar mínimos momentos en los que con tu coqueto “hola” yo volvía corriendo al baúl a buscar mi cascabel. Nuevamente estábamos en el juego, pero esta vez en mi la desmotivación se pronunciaba a mares, era mejor no mirarte, no sentirte y no pensarte pero eso no duraba mucho, al parecer notabas mi desinterés y nuevamente buscabas alguna oportunidad donde el roce, el hola “coqueto” o el juego de miradas me amenazaba. Me daba un poco mas de tiempo en buscar el cascabel, pues la última vez lo tire tan abajo del baúl para no sacarlo más que olvidaba su ubicación y así estábamos, tu tratando de flotar en el juego tácito que creamos sin siquiera preguntarnos y yo escapando para no volver a caer, pero mis intentos duraban un par de días, trataba de ser más fuerte sin embargo me ganabas. Levantaba mi bandera blanca para salir, a pesar de ello le ponías más ahínco a tu empresa hasta que me lograras atrapar. Llevaba un cartel gigante en mi pecho que decía “me deje tentar otra vez” y esta vez mi cascabel había cambiado de color (pensaba que ahora iba a ser más efectivo), a pesar de ello nuevamente chocaba contra la pared. Fatum, fatum!!!!!!que te sucede conmigo que me haces parecer un títere?? Era lo que siempre me preguntaba, no me dejaba vencer, no quería perder, por dicha razón volvía a la pelea… Después de muchos intentos logré ponerte el cascabel, las miradas, los gestos y los roces se hicieron más intensos, jugábamos sin medir lo peligroso que era, hasta que en uno de esos roces tomaste bruscamente mi brazo y dijiste “si no es ahora no será jamás” Llevados por el deseo y las otras tantas sensaciones que en nuestros cuerpos y almas atesorábamos, mire intensamente el fondo de tus ojos y respondí “hagamos de este juego el más profundo e inolvidable recuerdo”. Rápidamente salimos de ese lugar que tanto nos unía pero que a la vez nos separaba, sin rumbo ni destino, solo tú y yo…y la idea infeliz de concretar lo que el silencio tantas veces dijo. Risas, música y unas copas de vino adornaban el entorno, no queríamos hablar , no queríamos decir, solo queríamos que nuestros cuerpos y nuestras almas dijeran todo lo que nosotros no podíamos escrudiñar. La noche mágica nos cubrió, las estrellas dibujaban un intenso escenario y nosotros estábamos listos y dispuestos a bailar ese tango tan deseado, que no sabíamos si sería el último o el primero de tantos otros. Tu aliento, tu delicadeza y dulzura cubrieron mi atribulado e inquieto cuerpo…todo era sutil, eterno y violento… Y así es cada vez…mi cuerpo habla con el tuyo sin pronunciar palabra, pues aquello que no tiene sonido se hace más bullicioso, preciso y concreto… Fatum, fatum , fatum…que sorpresas me has tenido preparadas…

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